sábado, 3 de febrero de 2018

Historia de Soria & Baraona en internet

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Espero que se pueda difundir
(Extremadorig ó Celtiberia morisca, hoy provincia de Soria) á 
los walíes de las plazas de la misma, partió inmediatamente á 
recibir las instrucciones del califa. El conde de Castilla D. Gar- 
cía-ben-Fernandino-ben-Gondisalvo, como le llaman los histo- 
riadores árabes, aprovechándose de esta ausencia repasó la 
frontera y penetrando hasta el interior atacó á los moros de 
Deza y territorios inmediatos que constituían el gobierno de los 
Banu Amril, quemando los sembrados y llevándose muchas ca- 
ballerías. Zarwel y Madhe, hijos de Amril, gobernadores de la 
región, salieron tras él y recobraron los ganados y botín, ma- 
tando algunos de los rebeldes que llevaban la presa: mas de 
repente viéronse sorprendidos por fuerza mucho mayor de ca- 
ballería que el marrano D. García tenía apostada en un ba- 
rranco y la derrota de los moros fué completa, muriendo muchos 
de ellos, y uno de los caudillos, el walí Zarwel, atravesado por 
un bote de lanza por cuya herida espiraba (jueves i 2 de Dzul- 
hicha, 3 de Setiembre de 974 y 363 de la hégira). El sitio de 
la batalla fué Fahs Albaracat, hoy Alboreca, según el Sr. Saave- 
dra, en las inmediaciones del castillo de Madhe (1). 



(1) Este suceso y el que sigue de la campaña de Gormaz se hallan consigna- 
dos con todos sus detalles en la historia árabe de Aben-Hayyán, en el tomo de 
Almoktabís, existente en Constantina, descubierto y traducido por el orientalista 
D. Francisco Codera. 

Hállase en esta historia también la interesante noticia de que á fines de Rachel 
del año 361 de la hégira, ó sea 1 7 de Mayo de 972, el califa Almoztánzir Villah 
confirió á los cinco hijos del difunto Amril-ben-Timlet el fronterizo, á saber: 
Abderrhamán, Haquem, Madhe, Galib y Zarwel, la investidura sobre el distrito de 
su padre Amril, repartiéndolo entre ellos por estar satisfecho de sus servicios. La 
ceremonia tuvo lugar en presencia de los wazires, en el palacio de éstos, con los 
trajes de honor y despidiéndolos con las espadas elevadas como se había hecho 
con los de Eanu Razín, sus contemporáneos. 

El distrito de Amril se repartió entre sus hijos de la manera siguiente: Abder- 
rhamán fué investido con el mando del castillo Budiel, cuyas ruinas se ven, según 
el Sr. Saavedra, cerca del río Budiel que pasa por Almadronas en término de Cas- 
tejón; Galib quedó en el mando del castillo de Ateca, su hermano Madhe en el de 
Peñarroya, hoy Villarroya ó tal vez Peña de Alcázar, junto al río de Carabantes, 
según Saavedra. El segundo de los hermanos, Haquem, no dice el historiador qué 
plaza se le diera, y como en este reparto no se cita el castillo de Deza, sospecha 
el Sr. Codera que le correspondió esta plaza. 

Del nombre del distrito militar de Amril quedan recuerdos, según el Sr. Saa- 
5 



XX XIV 



INTRODUCCIÓN 



Ocurría esto á la sazón en que de parte del mismo conde 
D. García se encontraban en Córdoba unos embajadores en- 
viados para confirmar la paz y tregua establecida desde Fernán 
González, su padre, y proponer la continuación de la misma. 
Al saberlo el califa Alhakem, se limitó á ordenar á los embaja- 
dores que se retiraran inmediatamente á su país; mas como és- 
tos, lejos de obedecer, se negaran á ello y aun intentaran dar 
muerte al Correo que les comunicaba la orden, Alhakem envió 
tropas que los prendieron y encerróles en dura prisión. 

Poco tiempo después del ataque de Deza, tuvo lugar la fa- 
mosa campaña de Gormaz, de que da cuenta también el histo- 
riador Aben-Hayyán. 

Hallábase el eeneralísimo Galib al otro lado del estrecho 
haciendo nuevamente la guerra á los rebeldes edrisitas, cuando 
los príncipes cristianos rompiendo la tregua atacaron al castillo 
de Gormaz. Entre los coaligados que acometían al castillo figu- 
raba el conde de Castilla D. García-ben-Fernandino-ben-Gundi- 
salvo, y presenciaba la pelea D. a Elvira con su sobrino el rey 
D. Ramiro-ben-Sancho ben-Ramiro. 

Para defender esta plaza tuvo que volver Galib de la corte, 
é inmediatamente hizo los mayores preparativos. Acampado 
junto al castillo de Barahona, esperó á que se le reunieran las 
tropas necesarias, que fueron muchas y las más escogidas, y 
puesto al frente se volvió hacia Berlanga y se situó en un cerro 
á la orilla del Duero, pasado el cual se encontraba la plaza. Los 
cristianos rodearon el castillo é imposibilitaron el paso del río 
de tal manera, que Galib no pudo atravesarlo para socorrer á 
los suyos; mas éstos, haciendo un esfuerzo, salieron del castillo 
y se trabó la batalla, en la que los cristianos fueron rechazados 
y dispersados, quemado el campamento de la retaguardia y ro- 



vedra, á quien D. Francisco Codera consultó sin duda para sus comentarios sobre 
esta traducción, en el arroyo de Torre Amril que pasa por Noviercas al norte de 
Deza (Boletín de la Academia de la Historia. Mes de Marzo de 1889. Informe i.° 
por D. Francisco Codera). 
(1) Boletín de la Real Academia.. Mayo de i88q. Informe por F. Codera. 

(2) Este es otro episodio recientemente hallado en las historias árabes. Según 
parece, á la muerte de Alhakém II era Galib hagib del interior, y al mismo puesto 
ó rango fué elevado Almanzor por la sultana Sobeya, madre de Hixém II, sucesor 
de Alhakém. Almanzor, aspirando á ser solo en el mando, discurrió la manera de 
deshacerse de Galib, apelando á la intriga: mas como no lograra su objeto, acu- 
dió á un medio extraño, cual fué pedir la mano de Asma, hija querida de Galib. 
Aceptó éste para su hija el buen partido que con Almanzor se le ofrecía, y cele- 
bradas las bodas, estrecharon sus relaciones, por parte de Galib de buena fe. No 
sucedía así con Almanzor, quien, valiéndose de la confianza que le daba su título 
de yerno, buscó la ocasión propicia para deshacerse de su rival : descubriólo Ga- 
lib. y llamándole á una pieza escondida de una torre, le echó en cara su perfidia 
y se arrojó con su daga sobre él. Saltó Almanzor por la ventana de la torre y se 
lanzó al abismo, pero la suerte quiso que sus vestidos se enredaran en el alero 
del tejado, y á él asido se salvó milagrosamente. No por eso desistió de su pensa- 
miento : en ocasión en que ambos salieron á sofocar una sublevación, Galib cayó 
de su caballo, y sin saber cómo, quedó muerto en el campo. La voz que se exten- 
dió fué que el poeta había muerto de una caída del caballo; mas, según rumores 
vagos, la caída había sido preparada por Almanzor y la muerte violenta. La bella 
Asma recibió con resignación la noticia de la muerte de su padre, y por más que 
á sus oídos llegaron los rumores de que el asesino había sido su mismo marido, 
disimuló, cumpliendo con los deberes de esposa (Apuntes inéditos para la histo- 
ria de Medinaceli, por D. Isidoro Velasco\ 



XXXVI 



INTRODUCCIÓN 



sulmana y gran parte de África en Medinaceli, y desde allí em- 
prendieron la marcha por los campos de Calatañazor. Aquí 
salieron al encuentro los reyes de Navarra, el conde de Castilla 
y el tutor del de León, y esta vez se decidieron los destinos de 
España en sentido favorable, así como en Numancia, á tres le- 
guas de allí, se habían decidido en otro tiempo en sentido 
adverso. Almanzor, derrotado, mandó emprender la retirada por 
el puente de Andaluz y Bordecorés hasta Barahona donde hizo 
alto, y volviendo al ataque intentó segunda vez probar fortuna; 
mas aquí también fué completamente derrotado y cubierto de 
heridas. No se sabe si vivo ó muerto, fué conducido en hombros 
á Medinaceli donde se le enterró, y ya no hubo en España, 
según se hizo inscribir en su sepulcro, quien defendiera las fron- 
teras como él; sin embargo, los gobernadores de Medinaceli y 
reyezuelos inmediatos de las plazas subalternas se mantuvieron 
en sus puestos, ocupando nuestra provincia por espacio de algu- 
nos años. Mas con la aparición del Cid, bajo D. Alfonso VI de 
Castilla, los árabes recibieron el golpe mortal: todas las plazas, 
menos Medinaceli y aun ésta reducida á pagar tributo, fueron 
conquistadas por D. Fernando de Castilla, D. Alfonso VI y el 
Cid directamente, ó por los jefes de este último amaestrados en 
su escuela, como Alvar Fáñez de Minaya, el Caballero del Sol, 
que fué el que sometió á Medinaceli, y Antolín de Soria, que por 
el apellido debió ser quien conquistó esta población. 

No faltaba pues más para la completa reconquista de nues- 
tra provincia que la toma definitiva de Medinaceli, cuando don 
Alfonso, agobiado por el peso de los años, murió (i 109), dejan- 
do el trono á su hija única, legítima heredera, D. a Urraca, madre 
de un tierno infante, D. Alfonso Ramón, incapaz de reinar por 
su menor edad ; pero casada en los últimos momentos por su 
previsor padre con su primo D. Alfonso I de Aragón, de sobre- 
nombre el Batallador, guerrero afortunado y hombre de gobier- 
no, quien entró de lleno á ejercer sus funciones, recorriendo con 
su esposa los nuevos estados, para atender á su administración 



INTRODUCCIÓN 



XXX Vil 



con la misma solicitud que á los suyos propios. Lo primero que 
hizo fué repoblar las villas de Berlanga, Almazán y Soria, que 
habían quedado despobladas en las guerras con los moros, 
poniendo intencionadamente guarniciones aragonesas en éstas y 
las demás plazas del Duero. 

Así las cosas, los disturbios y continuas disensiones entre 
D. Alfonso y D. a Urraca acabaron porque el Batallador la repu- 
diase en Soria y renunciara al gobierno de Castilla. En el largo 
intermedio de esta tumultuosa regencia, el Batallador conquistó 
formalmente á Medinaceli, que hasta entonces se había mante- 
nido independiente con sus gobernadores moros, siendo nada 
más que tributaria á los reyes de Castilla; y con esto quedó 
reconquistada definitivamente la provincia (i 123). 
  

Cuál fuera la abundancia de caza en las demás riberas se 
puede calcular, viendo que hoy mismo abundan en invierno los 
ánsares en el río Razón, en las vegas de Valonsadero y en los 



D. Juan Manuel y Libro de la Caza de las aves del canciller Pedro López de Ayala, 
se encuentra escrito lo siguiente.— Pues es acabado de contar las cazas que hay 
en el Obispado de Cuenca et de los lugares, dirá de aquí adelante de las Cazas 
que ha en el Obispado de Sigüenza, comienza en Ayllon et acabase en Berlanga, 
et comienza por ende ú este libro á decir de las Cazas que en el ha do se comien- 
zan et acabara do se acaba. Et el Rio de Ayllon nace sobre Grado et entra en Riaza 
de Yuso de la Aldealuenga. En este Rio mientras va por la Sierra, ni hay mucha 
Caza ni buen lugar para las cazar con Falcones, mas de que llega cerca de Ayllon 
el de la Villa Ayuso, hay muchos Anades et Garzas et buenos posos et buen lugar 
para las cazar con Falcones. 

El Arroyo de Valdanzo nasce á Valdanzuelo et entra en Duero en Oradejo. En 
este Arroyo hay muchas Anades, et commo quier que es vale estrecho, pueden 
ser Cazar con Falcones, et ha en el malos pasos, et á veces fayan ni Garza. 

El Arroyo de Bierbal nasce en Satoir et entra en Duero en Soto. En este Arroyo 
hay Anades et Garzas et Asaz buen lugar para las Cazar con Falcones et ha en el 
buenos pasos, pero no en todos lugares. 

El Rio de Caracena et entra en Duero sobre Navas et palos, et en este rio ha 
pocas Anades et pocas Garzas et mal lugar para las Cazar con Falcones. 

El arroyo de rio Tortiello en cuanto dura esa Vega ha algunas Anades et son 
en buen lugar para los cazar con Falcones. 

El Arroyo de Bartones et entra en el Arroyo de Relio. En este Arroyo hay Ana- 
des et Garzas, et como quier que hay muy malos pasos, puédese cazar con fal- 
cones. 

El Arroyo de Relio nasce sobre Relio et entra en el arroyo de Berlanga sobre 
Calatobjar. En este arroyo hay Anades, et á veces Garzas y ha muchos malos pa- 
sos et va por valle estrecho. Pero á lugares pueden cazar y con Falcones. 

Las lagunas de Barahona son en derredor del lugar; por ese Campo, hay muchos 
añades et Garzas, et Grúas, et lechuzas, que es Caza muy sabrosa et muy placen- 
tera al tiempo del verano, que son en la tierra ha muchos alcarabanes et muchos 
sirones et et todo tiempo muchas liebres et muchas perdices. Et dice Don Juan 
que «en tierra que el fuese nunca vio tan buen lugar de todas Cazas de Falcones 
et senñaladamente, para afeitar Falcones, Habaneros et Garceros: entre Barahona 
et Paredes ha un arroyo et Lagunas en que ha muchas Anades et muy buen lugar 
para las Cazar con Falcones. 



El Arroyo de la Riva nasce del cerca de Atienza et otra parte del sobre Paredes 
et ayúntase á él el arroyo de Valdecubo: El otro que se llega á el Cabo de la Riva 
un poco de Suso. En todos estos Arroyos ha muchos Anades et parada de Garzas, 
en los demás son en buen lugar para los Cazar con Falcones. 

Cerca de las Salinas de Aimón viene un Arroyo en que ha buenas Anades para 
Cazar con Falcones. 



Et el Arroyo que pasa cerca del Mino (Miño) et ba por Alcobiella et va á Cala- 
tobjar, do se ayuntan en el Arroyo que biene de la Riva de Escalóte: En todos es- 

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