https://archive.org/stream/soria00raba/soria00raba_djvu.txt
Espero que se pueda difundir
(Extremadorig ó Celtiberia morisca, hoy provincia de Soria) á
los walíes de las plazas de la misma, partió inmediatamente á
recibir las instrucciones del califa. El conde de Castilla D. Gar-
cía-ben-Fernandino-ben-Gondisalvo, como le llaman los histo-
riadores árabes, aprovechándose de esta ausencia repasó la
frontera y penetrando hasta el interior atacó á los moros de
Deza y territorios inmediatos que constituían el gobierno de los
Banu Amril, quemando los sembrados y llevándose muchas ca-
ballerías. Zarwel y Madhe, hijos de Amril, gobernadores de la
región, salieron tras él y recobraron los ganados y botín, ma-
tando algunos de los rebeldes que llevaban la presa: mas de
repente viéronse sorprendidos por fuerza mucho mayor de ca-
ballería que el marrano D. García tenía apostada en un ba-
rranco y la derrota de los moros fué completa, muriendo muchos
de ellos, y uno de los caudillos, el walí Zarwel, atravesado por
un bote de lanza por cuya herida espiraba (jueves i 2 de Dzul-
hicha, 3 de Setiembre de 974 y 363 de la hégira). El sitio de
la batalla fué Fahs Albaracat, hoy Alboreca, según el Sr. Saave-
dra, en las inmediaciones del castillo de Madhe (1).
(1) Este suceso y el que sigue de la campaña de Gormaz se hallan consigna-
dos con todos sus detalles en la historia árabe de Aben-Hayyán, en el tomo de
Almoktabís, existente en Constantina, descubierto y traducido por el orientalista
D. Francisco Codera.
Hállase en esta historia también la interesante noticia de que á fines de Rachel
del año 361 de la hégira, ó sea 1 7 de Mayo de 972, el califa Almoztánzir Villah
confirió á los cinco hijos del difunto Amril-ben-Timlet el fronterizo, á saber:
Abderrhamán, Haquem, Madhe, Galib y Zarwel, la investidura sobre el distrito de
su padre Amril, repartiéndolo entre ellos por estar satisfecho de sus servicios. La
ceremonia tuvo lugar en presencia de los wazires, en el palacio de éstos, con los
trajes de honor y despidiéndolos con las espadas elevadas como se había hecho
con los de Eanu Razín, sus contemporáneos.
El distrito de Amril se repartió entre sus hijos de la manera siguiente: Abder-
rhamán fué investido con el mando del castillo Budiel, cuyas ruinas se ven, según
el Sr. Saavedra, cerca del río Budiel que pasa por Almadronas en término de Cas-
tejón; Galib quedó en el mando del castillo de Ateca, su hermano Madhe en el de
Peñarroya, hoy Villarroya ó tal vez Peña de Alcázar, junto al río de Carabantes,
según Saavedra. El segundo de los hermanos, Haquem, no dice el historiador qué
plaza se le diera, y como en este reparto no se cita el castillo de Deza, sospecha
el Sr. Codera que le correspondió esta plaza.
Del nombre del distrito militar de Amril quedan recuerdos, según el Sr. Saa-
5
XX XIV
INTRODUCCIÓN
Ocurría esto á la sazón en que de parte del mismo conde
D. García se encontraban en Córdoba unos embajadores en-
viados para confirmar la paz y tregua establecida desde Fernán
González, su padre, y proponer la continuación de la misma.
Al saberlo el califa Alhakem, se limitó á ordenar á los embaja-
dores que se retiraran inmediatamente á su país; mas como és-
tos, lejos de obedecer, se negaran á ello y aun intentaran dar
muerte al Correo que les comunicaba la orden, Alhakem envió
tropas que los prendieron y encerróles en dura prisión.
Poco tiempo después del ataque de Deza, tuvo lugar la fa-
mosa campaña de Gormaz, de que da cuenta también el histo-
riador Aben-Hayyán.
Hallábase el eeneralísimo Galib al otro lado del estrecho
haciendo nuevamente la guerra á los rebeldes edrisitas, cuando
los príncipes cristianos rompiendo la tregua atacaron al castillo
de Gormaz. Entre los coaligados que acometían al castillo figu-
raba el conde de Castilla D. García-ben-Fernandino-ben-Gundi-
salvo, y presenciaba la pelea D. a Elvira con su sobrino el rey
D. Ramiro-ben-Sancho ben-Ramiro.
Para defender esta plaza tuvo que volver Galib de la corte,
é inmediatamente hizo los mayores preparativos. Acampado
junto al castillo de Barahona, esperó á que se le reunieran las
tropas necesarias, que fueron muchas y las más escogidas, y
puesto al frente se volvió hacia Berlanga y se situó en un cerro
á la orilla del Duero, pasado el cual se encontraba la plaza. Los
cristianos rodearon el castillo é imposibilitaron el paso del río
de tal manera, que Galib no pudo atravesarlo para socorrer á
los suyos; mas éstos, haciendo un esfuerzo, salieron del castillo
y se trabó la batalla, en la que los cristianos fueron rechazados
y dispersados, quemado el campamento de la retaguardia y ro-
vedra, á quien D. Francisco Codera consultó sin duda para sus comentarios sobre
esta traducción, en el arroyo de Torre Amril que pasa por Noviercas al norte de
Deza (Boletín de la Academia de la Historia. Mes de Marzo de 1889. Informe i.°
por D. Francisco Codera).
(1) Boletín de la Real Academia.. Mayo de i88q. Informe por F. Codera.
(2) Este es otro episodio recientemente hallado en las historias árabes. Según
parece, á la muerte de Alhakém II era Galib hagib del interior, y al mismo puesto
ó rango fué elevado Almanzor por la sultana Sobeya, madre de Hixém II, sucesor
de Alhakém. Almanzor, aspirando á ser solo en el mando, discurrió la manera de
deshacerse de Galib, apelando á la intriga: mas como no lograra su objeto, acu-
dió á un medio extraño, cual fué pedir la mano de Asma, hija querida de Galib.
Aceptó éste para su hija el buen partido que con Almanzor se le ofrecía, y cele-
bradas las bodas, estrecharon sus relaciones, por parte de Galib de buena fe. No
sucedía así con Almanzor, quien, valiéndose de la confianza que le daba su título
de yerno, buscó la ocasión propicia para deshacerse de su rival : descubriólo Ga-
lib. y llamándole á una pieza escondida de una torre, le echó en cara su perfidia
y se arrojó con su daga sobre él. Saltó Almanzor por la ventana de la torre y se
lanzó al abismo, pero la suerte quiso que sus vestidos se enredaran en el alero
del tejado, y á él asido se salvó milagrosamente. No por eso desistió de su pensa-
miento : en ocasión en que ambos salieron á sofocar una sublevación, Galib cayó
de su caballo, y sin saber cómo, quedó muerto en el campo. La voz que se exten-
dió fué que el poeta había muerto de una caída del caballo; mas, según rumores
vagos, la caída había sido preparada por Almanzor y la muerte violenta. La bella
Asma recibió con resignación la noticia de la muerte de su padre, y por más que
á sus oídos llegaron los rumores de que el asesino había sido su mismo marido,
disimuló, cumpliendo con los deberes de esposa (Apuntes inéditos para la histo-
ria de Medinaceli, por D. Isidoro Velasco\
XXXVI
INTRODUCCIÓN
sulmana y gran parte de África en Medinaceli, y desde allí em-
prendieron la marcha por los campos de Calatañazor. Aquí
salieron al encuentro los reyes de Navarra, el conde de Castilla
y el tutor del de León, y esta vez se decidieron los destinos de
España en sentido favorable, así como en Numancia, á tres le-
guas de allí, se habían decidido en otro tiempo en sentido
adverso. Almanzor, derrotado, mandó emprender la retirada por
el puente de Andaluz y Bordecorés hasta Barahona donde hizo
alto, y volviendo al ataque intentó segunda vez probar fortuna;
mas aquí también fué completamente derrotado y cubierto de
heridas. No se sabe si vivo ó muerto, fué conducido en hombros
á Medinaceli donde se le enterró, y ya no hubo en España,
según se hizo inscribir en su sepulcro, quien defendiera las fron-
teras como él; sin embargo, los gobernadores de Medinaceli y
reyezuelos inmediatos de las plazas subalternas se mantuvieron
en sus puestos, ocupando nuestra provincia por espacio de algu-
nos años. Mas con la aparición del Cid, bajo D. Alfonso VI de
Castilla, los árabes recibieron el golpe mortal: todas las plazas,
menos Medinaceli y aun ésta reducida á pagar tributo, fueron
conquistadas por D. Fernando de Castilla, D. Alfonso VI y el
Cid directamente, ó por los jefes de este último amaestrados en
su escuela, como Alvar Fáñez de Minaya, el Caballero del Sol,
que fué el que sometió á Medinaceli, y Antolín de Soria, que por
el apellido debió ser quien conquistó esta población.
No faltaba pues más para la completa reconquista de nues-
tra provincia que la toma definitiva de Medinaceli, cuando don
Alfonso, agobiado por el peso de los años, murió (i 109), dejan-
do el trono á su hija única, legítima heredera, D. a Urraca, madre
de un tierno infante, D. Alfonso Ramón, incapaz de reinar por
su menor edad ; pero casada en los últimos momentos por su
previsor padre con su primo D. Alfonso I de Aragón, de sobre-
nombre el Batallador, guerrero afortunado y hombre de gobier-
no, quien entró de lleno á ejercer sus funciones, recorriendo con
su esposa los nuevos estados, para atender á su administración
INTRODUCCIÓN
XXX Vil
con la misma solicitud que á los suyos propios. Lo primero que
hizo fué repoblar las villas de Berlanga, Almazán y Soria, que
habían quedado despobladas en las guerras con los moros,
poniendo intencionadamente guarniciones aragonesas en éstas y
las demás plazas del Duero.
Así las cosas, los disturbios y continuas disensiones entre
D. Alfonso y D. a Urraca acabaron porque el Batallador la repu-
diase en Soria y renunciara al gobierno de Castilla. En el largo
intermedio de esta tumultuosa regencia, el Batallador conquistó
formalmente á Medinaceli, que hasta entonces se había mante-
nido independiente con sus gobernadores moros, siendo nada
más que tributaria á los reyes de Castilla; y con esto quedó
reconquistada definitivamente la provincia (i 123).
Cuál fuera la abundancia de caza en las demás riberas se
puede calcular, viendo que hoy mismo abundan en invierno los
ánsares en el río Razón, en las vegas de Valonsadero y en los
D. Juan Manuel y Libro de la Caza de las aves del canciller Pedro López de Ayala,
se encuentra escrito lo siguiente.— Pues es acabado de contar las cazas que hay
en el Obispado de Cuenca et de los lugares, dirá de aquí adelante de las Cazas
que ha en el Obispado de Sigüenza, comienza en Ayllon et acabase en Berlanga,
et comienza por ende ú este libro á decir de las Cazas que en el ha do se comien-
zan et acabara do se acaba. Et el Rio de Ayllon nace sobre Grado et entra en Riaza
de Yuso de la Aldealuenga. En este Rio mientras va por la Sierra, ni hay mucha
Caza ni buen lugar para las cazar con Falcones, mas de que llega cerca de Ayllon
el de la Villa Ayuso, hay muchos Anades et Garzas et buenos posos et buen lugar
para las cazar con Falcones.
El Arroyo de Valdanzo nasce á Valdanzuelo et entra en Duero en Oradejo. En
este Arroyo hay muchas Anades, et commo quier que es vale estrecho, pueden
ser Cazar con Falcones, et ha en el malos pasos, et á veces fayan ni Garza.
El Arroyo de Bierbal nasce en Satoir et entra en Duero en Soto. En este Arroyo
hay Anades et Garzas et Asaz buen lugar para las Cazar con Falcones et ha en el
buenos pasos, pero no en todos lugares.
El Rio de Caracena et entra en Duero sobre Navas et palos, et en este rio ha
pocas Anades et pocas Garzas et mal lugar para las Cazar con Falcones.
El arroyo de rio Tortiello en cuanto dura esa Vega ha algunas Anades et son
en buen lugar para los cazar con Falcones.
El Arroyo de Bartones et entra en el Arroyo de Relio. En este Arroyo hay Ana-
des et Garzas, et como quier que hay muy malos pasos, puédese cazar con fal-
cones.
El Arroyo de Relio nasce sobre Relio et entra en el arroyo de Berlanga sobre
Calatobjar. En este arroyo hay Anades, et á veces Garzas y ha muchos malos pa-
sos et va por valle estrecho. Pero á lugares pueden cazar y con Falcones.
Las lagunas de Barahona son en derredor del lugar; por ese Campo, hay muchos
añades et Garzas, et Grúas, et lechuzas, que es Caza muy sabrosa et muy placen-
tera al tiempo del verano, que son en la tierra ha muchos alcarabanes et muchos
sirones et et todo tiempo muchas liebres et muchas perdices. Et dice Don Juan
que «en tierra que el fuese nunca vio tan buen lugar de todas Cazas de Falcones
et senñaladamente, para afeitar Falcones, Habaneros et Garceros: entre Barahona
et Paredes ha un arroyo et Lagunas en que ha muchas Anades et muy buen lugar
para las Cazar con Falcones.
El Arroyo de la Riva nasce del cerca de Atienza et otra parte del sobre Paredes
et ayúntase á él el arroyo de Valdecubo: El otro que se llega á el Cabo de la Riva
un poco de Suso. En todos estos Arroyos ha muchos Anades et parada de Garzas,
en los demás son en buen lugar para los Cazar con Falcones.
Cerca de las Salinas de Aimón viene un Arroyo en que ha buenas Anades para
Cazar con Falcones.
Et el Arroyo que pasa cerca del Mino (Miño) et ba por Alcobiella et va á Cala-
tobjar, do se ayuntan en el Arroyo que biene de la Riva de Escalóte: En todos es-
No hay comentarios:
Publicar un comentario